Hasta el hueso de Netflix; por qué hacer películas con temáticas delicadas no siempre tiene el mismo resultado

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Hasta el hueso de Netflix; por qué hacer películas con temáticas delicadas no siempre tiene el mismo resultado

Temas delicados y sensibles que tocan el corazón son los favoritos de Netflix para hacer sus propias creaciones, especialmente en cuanto películas se trata, por ejemplo tenemos a “The fundamentals of caring” con Selena Gómez, a Ellen Paige con Tallulah, mismas que tuvieron buenas críticas y con buenas formas de contar historias, sin embargo la nueva apuesta “Hasta el hueso” con la encantadora Lily Collins, se queda muy debajo de las expectativas.

Hasta el hueso se estrenó el pasado 14 de julio, con Lily Collins y Keanu Reeves, como protagonistas, dirigidos por Marti Noxon, la cual nos cuenta la historia de Ellen (Collins), de 20 años de edad, que ha pasado la mayor parte de su vida dentro y fuera de varios centros de tratamiento de la anorexia.

La historia empieza en ese punto, conocemos a Ellen justo cuando entra al último sitio donde estará para enfrentar el problema y como buena película con final feliz, en el tráiler nos hacen creer que Keaunu Reeves sería ese personaje maravilloso que le daría fin a esa tormentosa enfermedad llamada anorexia, pero la historia no despega y simplemente no genera empatía.

Desde el punto de vista de esta espectadora, el problema radica en que ninguno de los personajes está completamente diseñado al cien por ciento, por lo cual al público le cuesta trabajo conectar con no solo con ella, sino con toda la historia en general, lo cual es sorprendente dado el tema tan delicado que abarca.

Tenemos varios personajes, todos dispersos, todos en líneas diferentes y ninguno aporta mucho a la historia, empezando con Ellen, nuestra protagonista de la cual solo nos dan información por gotas, no nos dan suficiente material para que realmente logremos comprender el motivo por el cual sufre esta enfermedad, además de que quiere proyectar una imagen de “chica ruda” la cual simplemente no termina de cuajar.

El papel de Keanu Reeves, el cual se suponía tenía “métodos ortodoxos” para tratar trastornos alimenticios se queda blando y sin fuerza en cada una de las pocas escenas en las que aparece, en lugar de ser el superhéroe que hacer cambiar la forma de ver la vida de nuestra protagonista la deja a la deriva, a que ella misma haga todo el trabajo.

Luego tenemos a los personajes del lugar donde internan a Collins, todos ellos debían de aportar algo al redescubrimiento de nuestra protagonista, ayudarla a cambiar, pero como todos los demás personajes no hay suficiente información para conectar y ver el cambio que generan en ella, incluso Alex Sharp (Luke) el interés amoroso de Ellen llega a ser molesto y llegas a no querer verlos juntos.

No todos los personajes son malos, destaca mucho el trabajo de Liana Liberato (Kelly, la hermana de Ellen), el cual fue el único personaje que realmente cumple con su función de tener un peso en las decisiones de Elllen.

Con un final trillado y poco creíble, Hasta el hueso en lugar de generar empatía por aquellos que sufren esta enfermedad y conciencia en este padecimiento que es realmente la intención de la directora de esta trama, deja un mal sabor de boca y poco entendimiento de lo que pasa en la cabeza de aquellos que sufren este mal.

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