A 20 años del salto de Charly García desde el noveno piso a la alberca

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A 20 años del salto de Charly García desde el noveno piso a la alberca

Fue el 3 de marzo de 2000, hace 20 años. Llevaba cinco años trabajando en distintos diarios mendocinos y seis meses en Clarín. Entonces era la más joven de la Corresponsalía y cada vez que venía Charly, tenía que estar atenta. El genio del rock siempre armaba revuelo.

Fuimos con el fotógrafo Coco Yañez. Pocos sabían hasta entonces de sus prácticas como clavadista cuando era chico. Nadie imaginó que ese mediodía iba a realizar un salto olímpico. Pleno centro de Mendoza, reparados bajo la sombra de un árbol, el termómetro debía superar los 30 grados. Éramos unos diez periodistas, entre movileros, cronistas y camarógrafos. Al lado, un grupo de fans aguardaba por ver a su ídolo. Ingresamos al lobby del hotel donde estaba prevista una conferencia de prensa con el entonces ministro de Trabajo de la Alianza, Alberto Flamarique, invitado a la Fiesta de la Vendimia. Esa entrevista y no Charly, nos había convocado a todos los periodistas en el hotel.

Demoliendo mitos. Vamos con la primera corrección de la historia: “Charly no saltó de la ventana. Se subió al techo del hotel, una especie de cornisa, encima de su habitación que estaba en el piso 9”. El que lo relata es el camarógrafo mendocino Daniel Raquela, ahora radicado en Chile, quien con destreza, intuición y un toque de suerte, encendió su cámara, miró al cielo y tomó los 3 segundos de un salto fenomenal.

Corrección 2La altura desde la que se tiró. No fueron 9 pisos, sino 7. ¡Y qué más da! Fue una caída de al menos 16 metros. La piscina del hotel Aconcagua, en calle San Lorenzo esquina Chile de la ciudad de Mendoza, está en un segundo piso. La última habitación, donde dormía el músico, está en el noveno. Para lanzarse tuvo que llegar al techo, similar a una terraza, que tenía un pequeño borde de 30 centímetros.

Todavía, a 20 años, muchos turistas ingresan al hotel pidiendo conocer el balcón desde donde se tiró Charly.

Ileso. Charly, luego de la caída de 16 metros que paralizó a todos hace 20 años en Mendoza. La pileta tenía 3 metros de profundidad en su parte más profunda.

¿Fue un impulso o estaba bien calculado?

“Me tiraba de los molinos de viento hacia la pileta, hace unos años. Al principio dudé y me pregunté si la embocaré. Y…¡paf! la emboqué”, dijo entre risas, al recordar su caída en el documental BIOS de Nat Geo y Underground. Y aclaró: “Yo practicaba esos saltos, ¿vos te creés que estaba loco? No estoy loco, pero tenía un solo salto para hacer. Era tac, tac (caer adentro de la piscina) o tac y paf (caer afuera)”.

Desde abajo tampoco pareció que fuera un impulso. Eran las 12.30 cuando subió a la terraza. Con una malla roja, descalzo, la cara pintada con manchas blancas y rojas y cargando dos muñecos -una repisa para CD con una cabeza de gato siamés en madera balsa y un inflable del gato Silvestre tipo tentempié. Primero lanzó los muñecos, de a uno por vez. Así calculó el tiempo y espacio para la caída.

El gato de madera golpeó el costado de la piscina y se desnucó. El inflable de Silvestre, sin embargo, cayó en el medio de la pileta. “No te tires”, gritó el bañero. Charly igual saltó.

El músico terminó dentro de la piscina. Cayó de espaldas, casi sentado. Pero, los que estábamos afuera, no sabíamos a dónde había terminado. La pileta mide 12 metros de largo por 6 de ancho, y 3 metros de profundidad en su parte más profunda. Pero recién la estaban llenando cuando Charly saltó. En las imágenes, de pie, se ve que el agua le llegaba a la cintura.

¿Lo perseguían o era una posible alucinación?

“¿Sabés por qué me tiré?, porque me perseguía la policía. Había un policía abajo y no venía a decirme ‘ehhh no se tire’, entonces me tiré“, contó Charly a la cantante Julieta Venegas, que lo entrevistó en el documental. Pero los que estábamos haciendo guardia periodística en el hotel, no vimos ningún policía, ni personal de la Fiscalía en el hotel. Los que estaban azorados por la temeridad del ídolo eran los empleados del hotel, entre ellos la guardia de seguridad, y los pocos huéspedes que estaban en el patio.

El cruce con policías y funcionarios judiciales había ocurrido la noche antes. Una crónica que acaba de enviar al diario via mail, la mañana previa al salto, explicaba la discusión con una fan que terminó en denuncia contra Charly. Pasado el mediodía, ya nadie hablaba de la denuncia por violencia y el traslado en patrullero hasta una comisaría como simple ciudadano de Carlos Alberto García Moreno.

En la habitación del hotel, Charly se negaba a volver a Buenos Aires, a pesar de la insistencia de su equipo. Planeaba su proeza con vista a la montaña. Tenía preparado algo más para que hable “la grasa de las capitales”.

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