Teotlitlán, donde la palabra se entreteje en la comida infinita

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Teotlitlán, donde la palabra se entreteje en la comida infinita

Tlamanalli es el restaurante donde Abigail Mendoza hace magia con los sabores, donde seduce a los amante del buen comer y nos hace viajar a través de los sabores que tienen la esencia de la cocina tradicional zapoteca

Su historia esta tejida en los telares de Teotitlan del Valle Oaxaca y a decir de la propia Abigail, “su gran sueño era hacer un libro donde dejara testimonio de los usos y costumbres que le heredaron sus ante pasados”

Abigail es la tercera hija de diez hermanos, pero desde muy pequeña nos recuerda, ya ayudaba en las tareas de la casa las cuales eran asignadas a las mujeres, como el cuidar a sus hermanos y hermanas menores.

Entre otras actividades, también se le asignaba prender el fogón y lavar la ropa de toda la familia. Sus actividades favoritas y que la llevarían a conocer su verdadera pasión; era la molienda en el metate, voltear la tortillas.

En aquella época y aunque aún ocurre en algunas zonas del país, el uso del metate es fundamental en la cocina, “actualmente las mujeres por comodidad, están comenzando a abandonar su uso, el uso del metate en la cocina es cambiante, existe una gran necesidad de seguir utilizándolo sobre todo para la cocina tradicional que y que gracias a a ella muchas familias viven día con día”.

El arte de hacer tortillas
Existe una pequeña creencia de que las tortillas no deben de comerse como sea para que una mujer aprenda.

Abigail cuenta que su señora madre relataba que durante su juventud, cuando las mujeres no aprendían a hacer las tortillas y las preparaban mal, las madres las sacaban para colocarlas sobre las  bardas para que la gente se percatara que en esa casa las hijas no sabían, eran una vergüenza. Los hombres pasaban y se reían, la pena era muy grande que las mujeres se esmeraban más en su elaboración

Entre las peculiaridades que también se vivían en aquellos años, también les quemaban las manos con la masa caliente para que aprendieran hacerlas bien.

Otro de los recuerdos que tiene la gran cocinera mexicana, es que a sus 13 años,  ella ya dominaba el arte de hacer tortillas y era muy buscada entre sus vecinos para que fuera a hacer las tortillas para algunas de las tantas fiestas del pueblo o para hacer atole o téjate.

“En las fiestas me sentaba hacer tortillas a lado de muchachas más grandes que yo, cada una con su metate y su comal para hacerlas. Ahí te lucias al prepararlas ya que estas compitiendo con las demás, de momento no lo dices pero todos saben que estas echando carreritas y presumes tus tortillas. Yo siempre pude hacer las tortillas más grandes sin necesidad de la máquina”

A pesar de todo, para Abigail así como para las muchachas de Teotitlan es una tradición, la tortilla es más que un alimento, es algo que alcanza el estatus de sagrado.

“Por ejemplo, para la fiesta de mayordomía, las tortillas se hacen diariamente hasta llegar la fecha de la fiesta, pasando ese día, la familia elegida para ser los mayordomos, preparan desde días previos tortillas, chocolate, cacao, téjate ya que son los alimentos más solicitado y brindados en estas fiestas”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Realmente –dice-  la festividad de una mayordomía implica mucho gasto y hay que ir comprando las cosas para la fiesta, todo el pueblo baja y te ayuda a preparar las cosas y durante esos días nosotros nos encargamos de darles de comer y de darles sus canastas con comida así hasta el día de la fiesta.

Quiero agradecer a Abigail Mendoza Ruiz por esta emotiva charla en Teotitlan del Valle. Nos obsequia una de sus grandes recetas de “chocolate atole “

 

“Chocolate Atole”(shkal rieat geaz)”
Bebida
Ingredientes:

  • 2 pedazos de pasta de chocolate de mesa (oaxaqueño)
  • Agua suficiente para molerlo
  • Azúcar
  • Panela ( piloncillo) o miel al gusto

Se muele la pasta de chocolate atole en metate, posteriormente se desbarata con la mano y se le rocía un poco de agua y se sigue moliendo, e le dan tres pasadas y se va rociando con agua.

Ya amasada la pasta, se continua con las pasadas de la molienda y se agrega más agua hasta obtener una masa tersa y suave. Se coloca un poco en una apaste de barro con una cuarta de agua y un molinillo especial de chocolate.

Con la punta del molinillo se toma la masa ya molida, se le agrega agua; no se deja diluir todo por completo, es decir, se deja una mínima parte de la masa pegada a la punta del molinillo para obtener la espuma abundante y espesa con una jícara se vacía la espuma en otro recipiente de barro y se saca la pura espuma esta bebida la podemos acompañar de un pan tradicional que se llama marquesote (geat nash).

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