Ringo Starr: “Me he convencido de que el fin de The Beatles fue la decisión correcta”

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Ringo Starr: “Me he convencido de que el fin de The Beatles fue la decisión correcta”
Habló de su carrera, de sus emotivos recuerdos en torno a John Lennon, de por qué se considera un hombre afortunado y lo imposible que hasta hoy es girar junto a su camarada Paul McCartney.

Como casi toda la tarde, Ringo Starr tiene otra carcajada atorada en la garganta y está a segundos de lanzar un nuevo chiste acerca de su actual repertorio sobre el escenario. Pero, esta vez, se ayuda en un gesto y una canción que no le pertenecen: “Sería un poco raro si en mis shows cantara Hey Jude, ¿no? Heey Juuude, na na na naaaaa”, pregunta, mientras entona uno de los himnos de The Beatles e imita a Paul McCartney al mover sus manos sobre la mesa, como si aparentara tocar un piano.

Lo que asoma como apenas una anécdota, como la irresistible escena de un Beatle riéndose de otro Beatle, casi como una secuencia septuagenaria de la cinta A hard day’s night, es también simbolismo puro: Richard Starkey, el baterista más célebre en la historia de la música popular, aún sigue fiel a su personaje de Ringo Starr.

Al hombre que siempre asumió el costado más pagano del cuarteto y que nunca se tomó muy en serio el suceso de la banda. Al músico que explotó su carisma para contrapesar el genio apabullante de los compositores principales, convirtiéndose en el protagonista de casi toda la filmografía de los Fab Four y en el dueño de reflexiones pedestres que John Lennon tomó para bautizar creaciones lisérgicas, como Tomorrow never knows.

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Si McCartney se sumerge en profundas respuestas que intentan descifrar su obra, Starr opta por las frases concisas, no profundiza demasiado y usa el humor para observar su presente, su legado y también para maquillar las diferencias que aún hoy laten entre los sobrevivientes de uno de los episodios artísticos más apasionantes del siglo XX. De figura muy delgada y de impresionante aspecto juvenil, con barba oscura, zapatillas, tres aros en la oreja derecha y un vistoso reloj que también funciona como iPod, el inglés se pasea por el salón de un hotel de Beverly Hills y bromea con cualquiera que pase por enfrente, como si aún vistiera traje y el planeta estuviera congelado en 1964.

Para recalcar la camaradería, la voz de Yellow submarine no estrecha la mano al saludar: simplemente choca su codo derecho con el de su interlocutor. Y cuando ambos brazos flectados golpean certeros, lanza un grito de júbilo. “Pero básicamente es por salud: tienes menos opciones de contagiarte de algo”, explica a La Tercera. En este caso, su frescura y buen talante también desembocan en cierta honestidad brutal.

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Tanto como cuando alguien busca su firma sobre un álbum de su banda madre: desde 2008 no da autógrafos. “Y no lo voy a hacer más. Me cansé de poner mi firma sobre un disco y después, al otro día, verlo rematado en eBay por millones de dólares”, dice. Y su cara más cruda también brilla cuando llega la hora de la consulta protocolar que distiende toda conversación con una estrella foránea:

-¿Sabe o conoce algo de Chile?

Nada. De verdad: nada.

***

Aunque no tenga la más mínima idea del país, Starr cortará pasajes, por primera vez, hacia Santiago, cuando el 4 de noviembre se presente en Movistar Arena junto a su All Starr Band, el proyecto que inauguró en 1989, junto al productor David Fishof y bajo el mismo espíritu que ha cubierto sus cinco décadas en la ruta: consciente de su acotado repertorio en The Beatles -cantó 11 piezas y, de ésas, sólo compuso tres-, el baterista empezó a telefonear a músicos amigos y levantó un conjunto de formación cambiante, que ya suma 11 elencos y donde alterna seis clásicos de los Fab Four con sus composiciones en solitario y éxitos de sus actuales compañeros de agrupación.

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Starr sigue: “Todo fue idea de Pepsi. En 1989 se acercaron a David Fishof y él vino con la idea. Le dije que bueno y llamé a todos mis amigos. La primera alineación era como una orquesta, me contacté con todos los que conocía y con algunos con los que había trabajado, como Billy Preston y Joe Walsh. Funcionó muy bien, así que me invitaron a hacerlo de nuevo y lo hicimos. Cambié a los músicos y así empezamos a darle vida al proyecto”. Para su primera vez en la capital viene con un contingente que incluye a virtuosos de The Romantics y Spooky Tooth (ver recuadro).

-Viendo la diversidad de estilos, ¿cómo eligen el repertorio?

Siempre lo hago con la ayuda de mis amigos. Cuando elijo a los músicos que van a tocar conmigo, escucho sus canciones y veo si van a ser una buena combinación con lo que hago yo, si vamos a sonar bien. Nunca estás seguro al principio, pero ha funcionado hasta ahora. También yo escojo mis canciones de los Beatles pensando en cómo se pueden acomodar al conjunto. Y, aunque no conozco Chile, somos buenos y tocamos para la gente, sin importar de dónde sean.

-El show incluye Yellow submarine y With a little help from my friends. ¿Qué siente tocar temas que nunca pudo mostrar en vivo con John, Paul y George?

Es cierto, muchos temas nunca los pudimos hacer. A mí me encanta tocar With a little…, porque la gente la reconoce de inmediato y genera muy buena vibra. Es una gran canción. Y del resto sólo toco las mías. No voy a ponerme a tocar Paperback writer, ja. O sería un poco raro si en mis shows cantara Hey Jude, ¿no?

-Pero los cierra con Give peace a chance, de John Lennon.

Sí, ese es un momento hermoso, porque, si te fijas, desde los inicios de mi carrera todo es acerca de paz y amor. Los Beatles difundieron la paz y el amor, al menos desde 1966. Trato de continuar con esa idea. Es mi regalo para la gente.

-Es el mismo tema que McCartney incluye en su actual gira. ¿Qué tan grande es la influencia que aún tiene Lennon sobre ustedes?

Fue un gran músico y un gran amigo, escribió canciones muy buenas y era un cantante fabuloso. Lo recuerdo como un bellísimo ser humano, lleno de talento. Para mí, Paul es un bajista más melódico, pero sigue siendo increíble como cantautor. Para un baterista, el bajo siempre es importante.

-¿Cómo es su relación actual con Yoko Ono?

Muy buena. Me encanta (silencio).

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